Buena Literatura: El nombre de la rosa
Umberto Eco. Editorial Lumen, 607 páginas.
Adso narra la historia ocurrida en una abadía benedictina ubicada en los alpes italianos, en el siglo XIV. Se trata de varios y sucesivos asesinatos de monjes del lugar, misteriosos e inexplicables, ejecutados, además, en el contexto singular de la vida recogida y silente de los religiosos enclaustrados de esa época.
Guillermo, fraile franciscano y maestro de Adso, se revela en la historia como un personaje de diálogos eruditos, reflexiones enciclopédicas y profundos estudios acerca del hombre, su naturaleza y su trascendencia.
La biblioteca de la vieja abadía, reconocida como hermosa e impresionante para la época, se convierte en el lugar central de la historia, pues es allí donde suceden los extraños crímenes de esos monjes entregados a Dios y al sufrimiento silencioso. Lo paradójico es que la biblioteca tenía extremas medidas de seguridad que la hacían prácticamente inaccesible para quien no conociera sus secretos, lo cual convierte a los actos cometidos en más inexplicables.
Umberto Eco, un indiscutible erudito de nuestro tiempo, dedicado al estudio filosófico y a la reflexión sobre los avatares del hombre y el mundo, al escribir ésta, su primera novela, se nos revela como un excepcional contador de historias, al extremo de haberse convertido en uno de los más leídos y reconocidos intelectuales contemporáneos.
¿Por qué El nombre de la rosa? Es una pregunta que se ha reiterado ante el inusitado éxito de lectura, crítica y ventas de este notable libro. Eco nos lo dice: la rosa tiene varios ángulos, distintas miradas, diferentes lugares y, por todo ello, representa la historia de la Iglesia a través del tiempo.
Pero al tiempo que erudición, referencia histórica, reflexión teológica y cuestionamientos profundos, El nombre de la rosa nos trae, también, ternura y sexo, cuando el monje viejo y ciego tiene una relación con la campesina del lugar, convirtiendo a la sensualidad en un sustituto del amor.
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