Libros del mes: La imaginación creadora y el nuevo régimen jurídico del mar. Perú y Chile: ¿el desacuerdo es posible?

por Germán Vera Esquivel
Germán Vera Esquivel

Juan Miguel Bákula. Universidad del Pacífico, 252 páginas

El libro del Embajador Juan Miguel Bákula es de lectura obligatoria para todo aquel que esté interesado en los asuntos internacionales del Perú y sobre todo en el importante tema de la delimitación marítima de nuestro país con Chile, fundamentalmente en estos momentos en que se llevan a cabo los procedimientos judiciales ante la Corte Internacional en La Haya.

El autor con precisión y conocimiento nos adentra, a través de su libro, en los temas que lo han apasionado durante toda su vida y de los cuales es un experto indiscutible: la temática del mar y su regulación jurídica. Todo ello con la visión de un diplomático y académico.

El libro tiene tres capítulos. El primero esta referido a la Convención sobre el Derecho del Mar, donde destaca su planteamiento sobre la “universalización” de la Convención y sobre todo el reconocimiento que hace de la “equidad” como principio fundamental. El segundo capítulo, — que se ocupa de los espacios marítimos en la Convención —, sirve de puerta de entrada al tercero que trata del importante tema de la delimitación marítima entre el Perú y Chile.
Tal como sugirió Don Enrique Zileri, Director de la Revista Caretas, durante la presentación, por su medular importancia, sería necesario traducir este libro al inglés y al francés para que su contenido pueda ser conocido más allá de nuestras fronteras e incluso leído por los jueces de la Corte Internacional que resolverán el caso peruano – chileno.

Finalmente, cabría señalar que el libro del Embajador Bákula se une con singular brillo a la bibliografía peruana sobre este tema, donde también destaca el libro del Embajador Manuel Rodríguez Cuadros:“Delimitación Marítima con Equidad, el caso de Perú y Chile” (Peisa, 2007).

Comentarios

Sobre el problema marítimo con Chile

Un comentario breve. Tenemos confianza en nuestra inobjetable razón jurídica y en la gran labor que realizan nuestros diplomáticos y entendidos en tan grave tema. Todo ello me parece bien pero, por favor, NO DESCUIDEMOS NUESTRAS FFAA, recordemos el pobre respeto chileno por los tratados internacionales, recordemos que la ingenuidad y la confianza ya nos hizo caer de bruces, no caigamos nuevamente.

Es decir, tenemos la razón y nuestra cancillería lo demostrará en el proceso ya iniciado, pero, así, aún con la razón de nuestra parte, es menester poseer unas fuerzas armadas modernas y preparadas ante cualquier eventualidad.

En suma, confiemos en nuestra razón mas, si el caso lo amerita, no olvidemos en incrementar y poner sobre aviso a nuestra fuerza.