Zona Fílmica: Pasajeros

por Karla Poggi de Bullard
La opera prima de Andrés Cotler
Karla Poggi de Bullard

Una mirada al interior de la miseria humana y a la grandeza del cine peruano

Pasajeros forma parte del regreso al cine peruano serio. Es un trabajo concienzudo, una radiografía descarnada y bien hecha, de una sinceridad intolerable que se vuelve tolerable y hasta hermosa a través de la armonía que le otorga un excelente manejo de la fotografía, donde la fealdad de la miseria no agrede sino informa, da cuenta de un contexto, de una historia bien contada y bien interpretada.

Pasajeros es el esbozo delineado de una generación sin esperanza que ve en la migración la solución de todos los males, una mirada rápida de los Raskolnikov de nuestro tiempo, donde habría que tomar en cuenta la realidad del Perú de ese momento, un Perú que despojó a la juventud de ilusión, de raíces, que inspiraba rechazo y vergüenza.

Por otro lado está la otra historia, si no antagónica, sí paradójica. Una visión de la decadencia, una mirada que lo ha visto todo y se ha dejado vencer, como las estructuras de las casonas antiguas que aparecen en la cinta, raídas por el óxido, la mugre y el polvo, rastro de un tiempo que fue bueno pero que no regresará jamás porque la pauperria le borró el camino.

Andrés Cotler es el Dovstoyevski de esa generación, capaz de regresarnos a ese tiempo y apuñalarnos el corazón sin asesinarnos, dejando la daga incrustada que evoca aquel tiempo al que no queremos regresar. Es una crítica social y política que abre los ojos y advierte lo que la frágil memoria borró para no sufrir.

Las actuaciones, soberbias, en un muy buen reparto encabezado por Eduardo Cesti en un papel memorable. Hay momentos en los que su sola expresión de abandono logra enfriar el alma del espectador.

La sensibilidad está a flor de piel, uno puede pasar de la compasión al espanto y de ahí al llanto, a la melancolía y la excitación. Pietro Sibille, Marcello Rivera y Mónica Sánchez, en una excelente performance, logran contar una historia que transcurre en una montaña rusa de instintos que muestran a las personas despojadas de caretas en una dimensión que el guionista y director Andrés Cotler ha sabido explorar.

Él analiza la psicología humana escudriñando en los vericuetos del alma retorcida de los pasajeros de la desgracia, esos que una vez que hicieron contacto con la miseria no logran despojarse de su hedor. El único vestigio de luz se guarda para un sentimiento tan elevado como el amor, que en algún momento alumbrará a cada uno de los protagonistas.

Pasajeros es también la narración de una amistad que recorre caminos equivocados, pero que finalmente retoma su significado.

Hoy el Perú ha cambiado, los jóvenes se quedan y se sienten orgullosos de lo suyo. Cotler no es sino un motivo más de orgullo, un ejemplo de que, con empeño, se logran los sueños, se hace patria. ♦

Comentarios

Muy bueno

Lástima que ya la sacaron de cartelera.